Indignados P.O.R. pero ¿ para qué?

16 06 2011

QUIERO que la ciudadanía asuma el papel que en cada momento le corresponda. Llevo tiempo extrañándome de la pasividad social frente a una situación económica fuera de toda previsión. Cuando mensualmente las cifras del paro sitúan el número de desempleados por encima de los 4 millones, 600.000 en la Comunitat Valenciana, no entendía el silencio.

Y en plena campaña electoral surge como de la nada el movimiento del 15-M, los Indignados con el mundo, con la economía , con los políticos, con los bancos, las hipotecas, el sistema….

CONTAR que me he resistido a hacer pública mi opinión porque las contradicciones me abordaban. Como gran parte de la sociedad comparto muchas de las reivindicaciones de los acampados, pero no creo que el sistema se pueda cambiar desde fuera.

Las movilizaciones puntuales en defensa de una causa deben programar el día después, cuando denuncias una situación la obligación es proponer su solución, o al menos la vía para lograrla. Esa es una de las bases reivindicadas, piden que los políticos resuelvan los problemas no que los causen. Pues coincido, pero esa premisa se puede aplicar a casi todos los colectivos.

Primero no creo que después de un mes de acampadas en las distintas plazas de España se tengan claras las actuaciones del día después, pero ni siquiera se sabe en muchos casos para qué están concentrados. El movimiento se ha desvirtuado, seguramente más por causas ajenas que propias, pero en este momento, creo que se le agotan las baterías. Los primeros días una gran mayoría de la sociedad española expresaba sin pudor su simpatía por el movimiento, esperando sobre todo que se Participara, se Opinara, se Reaccionara, y se definieran soluciones. Hoy, tras los diferentes sucesos más o menos violentos, la valoración y la simpatía por el 15-M vive sus momentos más bajos.

Paso de quién insulta acusando al personal de dedicarse a plantar marihuana en la plaza del Ayuntamiento de Valencia, quizá en ese momento tenia borrosa la mirada. Lo que sí es cierto es que entre las mentiras y desagravios que el PP insinúa y la ausencia de propuestas del movimiento, los Indignados no tienen hoy sentido de permanencia.

¿Es el sistema lo que no funciona? CONTIGO podemos cambiarlo. Iniciemos el camino para cambiarlo. El 22 de mayo los ciudadanos votaron libre y democráticamente a sus representantes políticos. No me gusta el resultado – es obvio- pero es el que los ciudadanos han elegido. A nuestros gobernantes les pido responsabilidad y trabajo, pero también al resto de los ciudadanos. Quiero que sigan existiendo movimientos ciudadanos que Participen, que Opinen, que Reaccionen, pero por favor, que sepan para qué.








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