De la F-1 al scalextric, en la Comunitat 9 euros al año para hacer deporte

21 09 2011

   Durante el verano–    aprovechando que es época del todo se vende a los medios -  la Generalitat ha presumido del millón de euros que destina a la XXIX edición de Els Jocs Esportius, en la que participarán casi 110.000 deportistas. ¿Cómo se puede ser tan cínico?.

 Hagamos números: para los 107.513 deportistas que participan en Els Jocs, con el millón de euros sale a poco más de 9 € por cabeza. ¿Saben para cuanto da eso? Ni para pipas. Y esta es la política del Consell de apoyo, defensa y fomento de los hábitos de práctica deportiva entre los niños y jóvenes de la Comunitat.

Pero aún podemos sacarle más punta al lápiz: en la Comunitat, según el Instituto Valenciano de Estadística, habrá en 2012 643.269 niños y jóvenes entre 7 y 19 años, franja de edad a la que van dirigidos Els Jocs. Unas competiciones deportivas en la que participan un 16,7% de estos niños, cifra con la que la Generalitat está “encantada” y a mi personalmente me pone los pelos de puntos.

La excepción a la falta de contenidos informativos durante el verano siempre ha sido el deporte. No importa la temperatura que marque el termómetro o la actividad de los mercados, es uno de los pocos sectores que no descansa, siempre hay noticias. Esta realidad no es gratuita, el interés que el deporte despierta en los ciudadanos no conoce edad ni sexo, no discrimina por capacidad económica o religión. De lado – que no olvidados – se dejan los problemas sean estos hipotecas, trabajo… no importa, el deporte enamora a todos por igual, lo que no tengo claro es si es por pasión o  como válvula de escape.

 Pero para que esa comunión se mantenga no es factible dejar todo el trabajo a agentes externos, y la Generalitat Valenciana lleva demasiado tiempo con una política deportiva errática de principio a fin.

Dejando a un lado el fútbol, que como espectáculo no tiene rival, lo realmente beneficioso del deporte es la participación activa de la sociedad, o lo que es lo mismo su práctica. Y aquí es dónde los “esfuerzos” de la administración autonómica son escasos y mal gestionados. Ni siquiera con los nuevos vientos que soplan en el Consell se ha modificado un ápice el guión deportivo.

Comenzó el verano lleno de buenos propósitos y al escuchar aquello de repensarse algunos grandes eventos, muchos pensamos que por fin se acababa el gasto deportivo y empezaba la inversión. No le hemos oído al president Alberto Fabra hablar del tema – solo asistir a partidos de equipos rivales a su corazón – , pero sí mil veces al director general de Deportes, Mateo Castellá, hablando de los beneficios de la práctica del deporte y de lo mucho que el Consell está invirtiendo y organizando para todos los valencianos. Tiene un defecto – desde mi punto de vista- garrafal, y es que suma cifras que no debería meter en la misma tabla de excell.

No se puede comparar el importe destinado a poner la “palmerita” en las camisetas de los grandes clubs de Fútbol y Básquet con el destinado a la práctica deportiva real, ni por supuesto sumarlo todo y alzar la bandera del fomento del deporte. Con la inversión actual es imposible que crezca la participación en las actividades deportivas y visto lo visto, menos mal, porque con el presupuesto que hay….tendríamos que ponerlos a jugar al scalextric.

Lo que saca a cualquiera de sus casillas es que sin ningún pudor, la misma Generalitat  alardee de haber “invertido 50.000 euros en la promoción de diversos eventos deportivos en Europa”.

Los temas deportivos seguirán triunfando allí donde surjan, pero los beneficios que del deporte debemos sacar cada uno de nosotros no llegan al espectador de salón. Si desde los poderes públicos no priorizan los presupuestos y se invierte de forma decidida en el fomento del deporte las consecuencias las pagaremos todos.





El verano (chino) del Papa

5 09 2011

La crisis económica es y por desgracia parece que seguirá siendo la estrella mediática que oscurece cualquier intento de otros temas por resurgir. Hasta el verano, antaño cima escarpada para el periodismo, ha tenido este año contenidos que nos han evitado los manidos reportajes estivales que abrían ediciones no hace muchas lunas. Pero casi hubiéramos preferido no tener a los mercados hasta en la arena que se cuela en la bolsa cuando vuelves de la playa.

Del Papa tampoco nos hemos librado. Mi intención no es empezar temporada martirizando a nadie que bastante información sobre tan “ilustre” visita hemos tenido, pero hay algo que os tengo que contar.

Entre las fotos de los peregrinos, las valoraciones de los “sabuts”, la indignación por la pasta que nos cuesta, los manifestaciones contra la visita, los insultos de los creyentes-no tolerantes,… lo que los acólitos de las visitas pastorales han querido destacar por encima de procesos de evangelización ha sido la repercusión económica para nuestro país.

Bueno, también de eso ha salido algo de información, pero menos. No se si las cifras macroeconómicas me dan o quitan la razón, solo se lo que he visto. En Madrid movimiento hubo pero de gasto real poquito. En Valencia se notó y mucho que las jornadas previas al gran día se congregaban en la ciudad no se si cientos o miles, pero muchos seguidores de Benedicto XVI. Pero actividad económica tampoco hubo.

Cuentan las malas o buenas lenguas que la organización había conveniado con grandes cadenas de restaurantes el suministro de alimentos y que las pernoctaciones se cerraron by de face en instalaciones escolares y deportivas. O lo que es lo mismo, aquí no se dejaron ni un euro.

Por el centro se veía deambular a grandes grupos de mochileros amarillos ávidos de conocimiento cristiano, pero sus carteras o venían vacías o se fueron igual de llenas que llegaron. Los hosteleros de la terra se quejaron y no poco de tener que aguantar entradas furtivas a los baños (está vez no pusieron miles de wc por las calles) y de auténticas barreras humanas frente a los escaparates de sus establecimientos. No hacían más que espantar a los turistas ajenos al Santo Padre.

Valencia tuvo saldo cero en repercusión económica (que no sé si gasto cero). Hasta las botellas de agua las llenaban en las fuentes públicas. Pero hay quien sigue hablando de resultados altamente positivos para nuestra actividad empresarial.

El colmo y razón de este artículo, fue una noticia publicada por Levante-emv días después (23 de agosto) que pasó casi inadvertida: “Los souvenirs de la Jornada Mundial de la Juventud se fabricaron en China”. Yo sinceramente pensé que era un escándalo y que traería cola, pero me equivoque, o no es importante o a la gente le da igual.

Ya que repercusión económica se sabía de antemano cual iba a ser ¿no podrían haber encargado la fabricación del merchandising a alguna empresa española?

Lo que me gustaría averiguar es si en la bandera española que ondeaban curas y monjas rezaba algo así como “souvenir Jornada de la Juventud en Madrid – made in China”.








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