El próximo Congreso Federal del PSOE puede ser la gran oportunidad para el socialismo y para todos los progresistas del país. Y digo puede porque antes de hablar de candidatos debemos fijar los cambios y nuevos contenidos del proyecto político a desarrollar. En cambio, si la única pretensión es conformar una dirección a base de pactos entre familias e intereses partidistas estaremos iniciando una larga travesía del desierto.
En la Comunitat Valenciana las derrotas electorales se han sucedido desde 1995, una tras otra, y las soluciones internas aplicadas por el PSPV no han variado la tendencia. El respaldo a nuestras candidaturas ha ido disminuyendo a pesar de la corrupción del PP y siempre el inmovilismo ha sido la respuesta y la proximidad de otros comicios la excusa. Ahora sería irresponsable eludir nuestra obligación.
Tras una derrota sin paliativos, debemos afrontar todos los Congresos, el Federal el primero, con la inteligencia suficiente para que el resultado contenga una profunda renovación. El PSPV debe presentar un proyecto con identidad propia, progresista, valenciano y con gran arraigo urbano. Una propuesta que contenga la supresión de la estructura provincial, la reimplantación de las comarcas y la no obligatoriedad de las agrupaciones de distrito (que en la ciudad de Valencia se ha vislumbrado totalmente inoperante e inefectiva).
La elección directa de unos delegados cuya misión es defender posiciones y pelear por todos, sería un punto de partida interesante.
Me parece acertada la propuesta de primarias para elegir al Secretario General, pero eso conllevaría separarlo del conclave de febrero. El cambio que supone en nuestros estatutos cabría debatirlo y ejecutarlo en el Congreso. Y no estamos inventando nada nuevo, hace ya bastantes años que en Valencia aunque no se recogía en los estatutos, el candidato a secretario general de la ciudad, José Luis Ábalos superó unas primarias (no vinculantes) antes de la celebración del pertinente congreso.
Definamos y desarrollemos todos juntos el proyecto político del PSOE y elijamos al mejor equipo para llevarlo a cabo.
En este momento y a pesar de la positiva experiencia de las primarias francesas no cabe la participación externa en la elección del líder. Vamos a elegir al Secretario General del partido, si este será o no el candidato y si en su elección debe participar el máximo de ciudadanos sean o no militantes, es otro tema.
El paso siguiente es el congreso de País, de donde tiene que resultar un PSPV convertido en una federación fuerte y comprometida con el territorio, que defienda en positivo programas ciudadanos que faciliten la identificación elector- elegido. La elección del Secretario General debe ir en consonancia al proceso federal. En un momento en el que el descenso de afiliados es trepidante, la fórmula pasa por asumir nuevos procedimientos en los que la representatividad del elegido englobe algo más que la proximidad interna.
Y todo este proceso debemos asumirlo desde el respeto a los millones de votantes que aún confían en nosotros. La tarea a la que nos enfrentamos es fundamental para el futuro del estado de bienestar que tanto nos ha costado construir. Y en el pre y post congresos nuestra imagen no puede ser de nuevo el enredo. Todos los partidos tienen su trastienda pero en el nuestro parece que disfrutemos aireándola. Vamos a seguir trabajando en nuestras tareas institucionales, cada uno en su deber de oposición o gobierno y que esa sea nuestra carta de presentación para un nuevo y mejor socialismo.
El pasado mes de junio publicaba en este blog un artículo sobre las deficiencias del espectacular edificio del Ágora (“![Trobada CP Padre Catala[1] Trobada CP Padre Catala[1]](http://farm6.staticflickr.com/5263/5588878147_b392cbe447_t.jpg)

