Ayuntamientos, memoria y retos

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Este día 3 de abril se cumplen treinta y nueve años de la celebración de las primeras elecciones municipales de las que nacieron los ayuntamientos democráticos una vez restablecidas las libertades en nuestro país y tras ser aprobada la Constitución en 1978. Comenzaba la construcción del pilar más sólido del sistema democrático; el más próximo a las ciudadanas y ciudadanos, el pilar que hizo posible el cambio en todas las instituciones del Estado y que alumbrando una nueva organización territorial tomó cuerpo pocos años después en la realidad autonómica de una España plural y diversa que recuperaba las señas de identidad y las instituciones de autogobierno.

La memoria es hija de la historia y hermana del corazón; y desde esa perspectiva es justo que hagamos memoria de agradecimiento y reconocimiento a todos los concejales y concejalas que, con mucha precariedad, pero desde el compromiso con la sociedad que les otorgó su confianza, una enorme imaginación por construir esa nueva realidad que abría de par en par las puestas al municipalismo democrático y la ilusión por cumplir el pacto tácito establecido entre el movimiento ciudadano y los partidos políticos que establecía nuevas formas de abordar la gestión de los servicios básicos, nuevos derechos ciudadanos en la participación en las decisiones municipales y nuevas políticas sociales y sectoriales que dieran satisfacción eficaz a las necesidades reales a las justas demandas de la sociedad local y, en el ámbito valenciano, contribuir desde los acuerdos municipales a la aprobación de nuestro Estatuto de Autonomía y la recuperación de la Generalitat Valenciana.

De aquella gestión de las primeras corporaciones locales democráticas ha quedado una huella imborrable que, sin duda, han orientado la evolución de los ayuntamientos hasta su actual configuración que, en otro contexto político, económico y social aborda nuevos retos que han de ahondar en nuevas prácticas e instrumentos de participación efectiva, un nuevo marco competencial, una profundización de la autonomía y de la capacidad de autoorganización de los entes locales y una financiación justa y suficiente para que todo ello sea posible y se garantice, además, la prestación de los servicios necesarios que demanda una sociedad compleja que ya habita una ciudad distinta; más cosmopolita y abierta, pero en la que también se manifiesta con toda su crudeza la precariedad económica, la desigualdad social y la discriminación social.

Por eso nuestro el reconocimiento que hoy manifestamos se extiende más allá de una conmemoración formal o un apunte histórico. Iniciamos hoy un año de trabajo en el que vamos a poner en valor la recuperación de la memoria democrática local; pero fundamentalmente vamos a crear los espacios de reflexión y debate del que surjan propuestas que den respuesta a los retos del nuevo municipalismo democrático que pasan por dar contenido real a conceptos hoy devaluados, como sostenibilidad, transparencia o buen gobierno, y al propio tiempo impulsar una nueva agenda de innovaciones democráticas y de regeneración donde la integridad institucional, los códigos éticos y de conducta y el control ciudadano sean la norma.

En los últimos años de gobierno del PP se han producido verdaderos atentados al principio de autonomía local consagrado en la Carta Local Europea, a la necesaria suficiencia financiera imponiendo a los entes locales la Larsal que, no solo ha conculcado esos principios, sino que ha situado a los ayuntamientos como instituciones a merced del Gobierno y de su visión exclusivamente economicista en detrimento de su consideración constitucional como tercer pilar del Estado.

Es necesario, en estos momentos, en los que de manera tramposa el Gobierno del PP, ante la incapacidad de aprobar en tiempo los Presupuestos para 2018, ha tenido que hacer de la necesidad virtud, y por la vía de urgencia aprobar un Real Decreto Ley para permitir que los Ayuntamientos puedan invertir el superávit del 2017; exigir al Gobierno que cumpla con los ayuntamientos, adoptando las medidas necesarias para materializar el compromiso adquirido con la FEMP en la reinversión del superávit, de manera que permita hacer frente a los derechos y necesidades de los vecinos y vecinas. Tras la aprobación de este Decreto los ayuntamientos españoles van a seguir teniendo difícil hacer política para las personas.

Comenzamos pues este año municipalista que concluirá con la celebración del cuarenta aniversario reivindicando la garantía de la autonomía local efectiva que consagra nuestra Constitución, la articulación legal del marco competencial y los recursos suficientes para llevar a cabo los programas, medidas y servicios públicos que se necesitan para defender el Estado del Bienestar que los ayuntamientos han contribuido a construir de manera eficaz.

Somos un partido municipalista desde sus orígenes y este es nuestro compromiso como socialistas; trabajar con los electos locales y los colectivos ciudadanos para recuperar e impulsar la centralidad de los entes locales en la profundización de la democracia radical, crear espacios de diálogo para la formulación de un nuevo modelo territorial en el proceso necesario de reforma de la Constitución y contribuir desde la base en el fortalecimiento de las instituciones de autogobierno de la Comunidad Valenciana.

Convencidos de que la proximidad es un valor en el mundo de la globalidad, manteniendo el compromiso que animó y anima a los más de quince mil concejales y concejalas socialistas que desde 1979 conformaron y conforman los ayuntamientos de la provincia de València y conscientes del reto que supone concurrir a las próximas elecciones municipales de 2019 con un proyecto sólido; abordamos este año de trabajo con la esperanza de redescubrir y articular las potencialidades del mundo local.

(*) La imagen que ilustra esta entrada ha sido publicada por El País

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