La moción de censura es la respuesta constitucional a una emergencia institucional

La situación nacional  tras la constatación de la culpabilidad del PP en el caso Gürtel ha abierto la mayor crisis de Estado a la que nos hemos enfrentado en los últimos años.

Mi partido ha asumido la responsabilidad que la ciudadanía le otorgó como segunda formación más votada y ha presentado una moción de censura para dar a nuestro país la estabilidad requerida. En cualquier país democrático (civilizado) una sentencia similar tendría consecuencias inmediatas plasmadas en la dimisión del máximo mandatario, pero Mariano Rajoy mantiene su hoja de ruta siempre marcada por la política de inacción y 24 horas después de conocer la sentencia no teníamos ninguna prueba de modificación de postura.

La situación no es fácil pero la presentación de la moción de censura -mecanismo contemplado por la legislación vigente- era una obligación para el PSOE, no podíamos ni queríamos eludir la asunción de la iniciativa política para solucionar  la crisis de Estado ante unos hechos que pasaron de “supuestos” a “certeros”: hubo caja B y la justicia dio por nada creíbles las declaraciones ante la Audiencia Nacional del Presidente del Gobierno. 

A unas horas del debate y votación de la moción de censura quiero desde estas líneas apelar a la responsabilidad compartida de los 350 diputados y diputadas del Congreso y de sus respectivos partidos políticos. Unas formaciones ya han mostrado su adhesión al desalojo del Partido Popular del Gobierno. La postura contraria del PP es entendible e incluso lógica  (no así la de algunos de sus parlamentarios que en más de una ocasión han mostrado pública y privadamente su repulsa a situaciones similares). Las declaraciones de tibieza en el apoyo de otros partidos pueden entrar en la parcela del mal llamado “juego parlamentario”. Pero la posición que más estridentemente resuena es la de la formación de Rivera. Ciudadanos anuncia que deja de apoyar al PP pero pone condiciones severas para respaldar la moción del PSOE. Estamos en lo mismo de siempre: “comparto tu postura… pero poquito”.

La moción de censura es la respuesta constitucional a una emergencia institucional y el PSOE no hubiera cumplido con su obligación si no la hubiera presentado. En pocas horas sabremos si algunos de los actuales parlamentarios representan verdaderamente a la ciudadanía y respetan y trabajan por aquellos que les votaron o simplemente priorizan estrategias electoralistas y a un gobierno corrupto. En pocas horas sabremos quienes eligen honestidad, y quienes eligen bajo cualquier excusa mantener a un partido corrupto en el Gobierno.

El Partido Popular no asume su responsabilidad político–penal pero hay que reconocerle la agilidad que siempre muestra para poner en marcha la maquinaria propagandística para desprestigiar al rival.  Y esta vez no iba a ser menos. Me indigna cómo desde la  ultraderecha se utiliza a periodistas afines –que vergüenza me da compartir profesión con algunos- para crear opinión en contra de la Constitución. Sí, no me he vuelto loca, ¡en contra de la Constitución!, porque no hay definición más acertada para describir la petición de un tal Hermann Tertsch que espera que “si Pedro Sánchez consuma su golpe de Estado, el Ejercito y las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado intervengan para salvaguardar la Democracia y las Libertades”.

No me voy a dirigir a él, no merece tanto honor, pero sí a aquellos que como yo fueron elegidos democráticamente por la ciudadanía para representarlos en las instituciones. No creo que a estas alturas tengamos que explicar la diferencia entre un mecanismo constitucional como la moción de censura y un golpe de Estado, lo que creo es que el PP ha puesto a trabajar su maquinaria más extremista e intenta “contextualizar” las declaraciones de sus representantes “oficiales” con las de los “oficiosos”.

Lo más terrible del caso es que este mismo personaje será el invitado el próximo 7 de junio de la Plataforma en Defensa de la Cruz de Callosa de Segura para impartir una conferencia bajo el título “Resistencia y Dignidad. Memoria y verdad frente a la manipulación sectaria de la historia”. Refugiados bajo el paraguas de la democracia que ellos mismos se ocupan de denostar, continúan adoctrinando en la lucha los viejos roqueros de la dictadura.

La actual crisis está poniendo en entredicho incluso a la propia democracia y a partir de este momento solo existen dos caminos, optar por mantener al  gobierno del Partido Popular sentenciado por la Gürtel o apoyar la moción de censura planteada por el PSOE con el compromiso de la celebración de comicios para que hable la ciudadanía. En este examen tipo test solo aparecen dos respuestas,  dinero negro o legalidad, y no hay opción de “no sabe no contesta”. Los parlamentarios tienen la palabra.

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