Sin filtros

Los días de confinamiento dan para mucho. Y dan para tanto que hasta caes en las trampas de las que huyes en condiciones normales. El Estado de alarma nos ha llevado a una situación nunca antes vivida. Se nos han roto muchos esquemas, se nos ha desorganizado la vida y hemos tenido que replantearnos el día a día para poder sobrellevar de la mejor manera esta libertad vigilada entre cuatro paredes.

Mi responsabilidad política, mi inquietud profesional y mi curiosidad me llevan diariamente al seguimiento exhaustivo de los medios de comunicación. Estos días con mayor intensidad. Y creo que es mi obligación conocer los distintos puntos de vista sobre las informaciones, porque el filtro siempre existe. Por eso no repudio el trabajo de empresas lejanas a mi espectro político y social, aunque he de reconocerles que con un rato de titulares y/o comentarios con excesiva inquina tengo suficiente.

Sí, el president de la Generalitat y el presidente del Gobierno fueron mis opciones políticas en las elecciones del pasado año (no descubro nada) pero eso no me inhabilita para expresar mi opinión. Porque eso no es ahora ni lo urgente, ni lo importante porque los gobiernos miran más allá de los periodos electorales, asumen la responsabilidad y la ejercen con mayor o menor acierto, pero siempre dirigida a la totalidad de la población.

Se están tomando medidas y llevando a cabo acciones con el objetivo de parar el contagio por el Covid19, sanar a la población afectada y desarrollar lo más rápido posible una vacuna que nos proteja de la enfermedad.

Decía que la opción ideológica de cada persona no es importante porque no logro entender determinadas actitudes. Hablo de esa crítica exagerada a las continuas apariciones de Pedro Sánchez en televisión. Esta es la trampa en la que he caído. Ahora con más tiempo libre del habitual estoy utilizándolo en escribir estas líneas sobre un tema que en condiciones normales ni pasaría por mi mente analizar, porque nada aporta a la solución de la pandemia.

No sé que concepto tendrán ustedes, si coincidirán conmigo o no, pero las acciones y actuaciones que se están tomando y llevando a cabo por el gobierno central y el autonómico deben ser trasladadas a la ciudadanía y en el momento en el que las noticias falsas abundan por todos los canales de conexión al mundo exterior, la presencia de nuestros gobernantes en las radios y televisiones me parece fundamental.

En el país en el que abundan los árbitros y todo el mundo sabe de todo, a mi me da mucha tranquilidad ver cómo los verdaderos profesionales y los responsables políticos son los que me transmiten diariamente la información tal y como se va produciendo. Y cómo la consellera de Sanidad Universal Ana Barceló da cuenta de la evolución de la pandemia en la Comunitat Valenciana; y cómo Ximo Puig, el president del Consell, informa y anima a la ciudadanía; y como los ministros nos van contando el estado de la situación, qué nuevas diligencias se van a implementar y qué gestiones se están realizando; y como el presidente Pedro Sánchez se dirige a toda la ciudadanía para trasladar toda esa labor ingente que se lleva a cabo y relatar y detallar la realidad de una situación nunca antes vivida.

Y me parece fundamental porque nos llega sin filtro ninguno. Podemos acceder de forma directa a esa información, lo que nos posibilita un análisis personal que de otra forma sería impensable. Vemos como el cansancio va marcando sus rostros, vemos como desapareció la sonrisa de sus labios, vemos a nuestros representantes tal y como son, y no como otros nos los describen.

La realidad que ahora nos importa no puede ser la polémica gratuita que algunos voceros quieren que marque la agenda de todos nosotros. La realidad que ahora nos importa tiene que ver con el día a día de nuestras vidas, de nuestras familias. Tiene que ver con el comercial que no venderá ningún servicio; con el autónomo del bar o la peluquería que tiene cerradas sus puertas; con los receptores del ERTE de turno; con el médico que revienta sus fuerzas con horas y horas trabajadas; con los estudiantes conectados a las clases on-line; con los bebés desesperados pegados a las puertas de casa pidiendo ir a jugar al parque; con el policía que se enfrenta a irresponsables que pasean tranquilamente; con el transportista que no descansa para que no falte el suministro;  con las personas mayores temerosas incluso del contacto telefónico; De esto va hoy la vida. Esa es la agenda de todos nosotros. Esa es la realidad.  

No puedo entender que se obvie el contexto y se baje a la batalla de barro de creación de falsas controversias, que por ese “exceso de presencia” nuestros representantes públicos sean también criticados. En China las acusaciones al gobierno fueron dirigidas a la falta de transparencia en la gestión de la crisis. ¿De qué acusaran a España, de exceso de información?.

Y por cierto, aquel que no quiera recibir información veraz y directa siempre tiene la opción de apagar la televisión o la radio. Es su libertad y su derecho.

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