Llegará el día en el que no importe a quien se ama

El 28 de junio se celebra en todo el mundo el Día del Orgullo. Será nuevamente una jornada para reivindicar la orientación sexual y la identidad de género de cada persona. No obstante, este año será excepcional por el contexto en el que vivimos. Un escenario que no solo viene condicionado por la nueva realidad, consecuencia de la pandemia que hemos vivido. También por el creciente ambiente de crispación auspiciado por algunos colectivos y partidos de ultraderecha, cuyo objetivo no es otro que recortar libertades a quienes reclaman la universalidad sus derechos, con independencia de sus valores ideológicos, culturales, religiosos y, por su puesto, de su identidad sexual.

Vivimos en el siglo XXI. Las políticas públicas encaminadas a conseguir la igualdad plena son cada vez más constantes, pero en los últimos meses han resurgido las manifestaciones de odio por cuestión de género, raza u orientación sexual. Resulta cuanto menos contradictorio que en una sociedad cada vez más avanzada todavía exista una minoría capaz de resonar a través de sus mensajes de odio.

A esos grupos debemos recordarles con vehemencia que las personas LGTBI tienen los mismos derechos que el resto. No estamos reivindicado ni creando derechos exclusivos para un colectivo y por tanto nadie puede negárselos. Quienes no crean en estos principios, aunque tengan presencia en las instituciones, no representan a la mayoría de las personas.

Los representantes públicos tenemos el deber de promover las condiciones para que la libertad y la igualdad individual sea real y efectiva. 

Debemos ser conscientes de que estamos ante un momento de avances, pero que todavía no han culminado. La pedagogía entre agentes sociales e individuos resulta fundamental para entender que la diferencia en la orientación sexual no es en sí una diferencia, sino una condición y elección personal igual de válida y, por tanto, respetable que no debe conllevar ningún tipo de desigualdad. Tampoco un freno para desarrollar un proyecto de vida con igualdad de oportunidades.

Paradójicamente, en la mayoría de ocasiones estas oportunidades dependen en gran medida del entorno. Y es ahí, en determinados entornos como el rural, donde el colectivo LGTBI  es más vulnerable. Las dificultades en estos espacios se agrandan ante la falta de referentes y la escasa visibilidad. Además, salir del armario lleva implícita una estigmatización y discriminación que culmina con el éxodo de las personas LGTBI a las grandes urbes, donde desde el anonimato encuentran una mayor aceptación social.

Desde el PSPV-PSOE de la provincia de València llevamos celebrando desde 2012 el Día del Orgullo LGTBI Rural, una jornada que reivindica la libertad de elegir y la diversidad en este entorno para normalizar realidades y que las futuras generaciones puedan tener una vida libre de discriminación.  No podemos olvidar que los armarios pueden en algunos casos ser confortables, pero siguen siendo armarios. No debemos permitir que ninguna persona renuncie a ejercer su plena libertad, con independencia del lugar en el que viva. Por ello, nuestro gran objetivo es que estos municipios sean espacios seguros para la diversidad y que la orientación sexual jamás sea un condicionante que motive la despoblación.

Durante estos más de 40 años de democracia, el papel de las instituciones para atajar la lacra de la discriminación ha sido crucial. En nuestro marco constitucional, los ayuntamientos han hecho de la igualdad uno de sus ejes prioritarios, promoviendo medidas que atienden a las necesidades reales de todas las personas, impulsando acciones de respeto y protección plena frente a la discriminación.

Como secretaria general del PSPV-PSOE de la provincia de València quiero reivindicar el trabajo de los gobiernos locales, los que tienden la mano a la ciudadanía y aportan  herramientas de sensibilización y educación para erradicar de nuestra sociedad cualquier tipo de manifestación contra las personas LGTBI. Debemos seguir actuando en el ámbito familiar, en el escolar, laboral, social, cultural, económico y político y encontrar la adecuada implementación de iniciativas que permitan una igualdad efectiva de las personas en todos los municipios.

El 28 de junio es un día para recordar que conmemorar el orgullo no es perpetuar la diferencia, sino celebrar la progresiva consolidación de derechos de personas que por tener en este caso, una orientación sexual diferente a la tradicionalmente establecida, sufren desigualdades. Hemos trabajado intensamente. Hemos conquistado derechos. Hemos consolidado la igualdad en un mundo de diversidad. Continuaremos librando la lucha para lograr que en nuestra sociedad nunca más importe a quien se ama.

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