Mucho más que abuelos

Cuando pienso en las personas mayores recuerdo con especial cariño la afectividad extrema que existió siempre entre mis hijos y sus abuelos. No tengo situaciones personales evocadoras con los míos, anécdotas en nebulosas que vienen a mi mente más por historias contadas y fotografías antiguas que vivencias reales. Pero sí tengo muy presente el amor sin condiciones que mis pequeños recibieron y que tuvieron la oportunidad de devolverles en el umbral de su partida. La calidez, las caricias, los cuidados, las enseñanzas y la entrega absoluta por encima incluso de sus diferencias, se convirtieron en acciones de doble dirección.

Siento particular nostalgia por esas personas de piel surcada por los años capaces de crear instantes mágicos, sonrisas robadas, sabores genuinos  y, sobre todo, cálidos abrazos que nadie -ni siquiera los padres- puede sustituir. Los momentos vividos con los abuelos son esenciales durante la infancia. Sus abrazos, sus miradas, sus cuentos, sus besos… son muestras de amor incondicional que resultan imborrables de nuestras vidas. Son su mejor legado.

El 26 de julio se celebra el Día de los Abuelos, una jornada para reivindicar el papel que desarrollan los mayores. Esas personas que en muchísimos casos cuidan, educan y  acompañan a nuestros pequeños en los primeros años de vida. Personas que no son meros “cuidadores de nietos”.  La sociedad, la economía, los nuevos hábitos de vida, la conciliación laboral y otros muchos factores han hecho que los abuelos hayan pasado a convertirse en el sostén de numerosas familias en muchos sentidos.

La generación que -en muchos casos- nació en guerra y postguerra, la que trabajó duro para sacar a España del desarrollismo en derechos y libertades, la que disfrutó (a medias) de la apertura social y cultural y la que ahora vuelve a vivir situaciones inciertas. Una  incertidumbre que  puede llevar al recuerdo de tiempos pasados. Para los más jóvenes, la actual generación de abuelos, no solo aportan ayuda económica, también tienen un papel esencial en el desarrollo de los nietos, de su educación y de su tiempo de ocio.

Pero más allá de los cambios de hábitos o del papel que deben asumir los abuelos para apoyar a la familia, quiero defender su figura como transmisores de valores hacia los nietos, la influencia que ejercen en su educación y el gran vínculo afectivo que se crea entre ellos. Sus mimos, sus malcríos, sus concesiones… La relación entre un nieto y un  abuelo traspasa normalmente el esquema educativo para convertirse en la figura que protege y permite. 

En los últimos meses, el estado de alarma nos ha llevado a experimentar una nueva realidad en la relación entre abuelos y nietos.  El confinamiento no solo obligó a proteger a los más mayores, grupo de alto riesgo de contagio y con más tasa de mortalidad, el distanciamiento físico también afectó de manera muy especial a su día a día. Pero ellos, una vez más, han mostrado su fortaleza para salir de esta etapa especialmente complicada.  Las plataformas digitales y, en concreto, las videollamadas se han convertido en el nuevo vehículo para conservar la relación nietos-abuelos. Un nuevo paradigma instaurado forzosamente que, sin embargo, ha superado las diferencias generacionales con las tecnologías. Pero que, sobretodo, han acercado y han aplacado en ocasiones, la sensación de soledad y de vacío que ha llevado, especialmente a las generaciones más mayores, a mantener una actitud algo más anárquica ante las medidas de confinamiento.

Vivimos una etapa de “nueva normalidad”, una situación que genera grandes incertidumbres, pero que alumbra algunas certezas: los abuelos han pasado de ser “cuidadores” a tener que ser cuidados, los hijos dependen en mayor medida de sus progenitores, el cierre de los colegios ha llevado a explorar nuevas formas de trabajar, los hábitos sociales se han transformado considerablemente y la sociedad, en definitiva, no volverá a ser la misma. 

Sin embargo, hay cuestiones que no pueden cambiar.  Los nietos “dan vida” a los abuelos, es parte de su “contrato intergeneracional” y los abuelos seguirán siendo transmisores de valores, de la historia, de las tradiciones familiares, les enseñarán juegos, serán sus confidentes. Seguirán siendo aquellas personas que nos ofrecen un tesoro incalculable, su huella en nuestra memoria. ¡Feliz Día de los Abuelos! 

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