El momento de las mujeres

Esta semana no es nada original escribir sobre la igualdad entre mujeres y hombres, sobre la visibilización y empoderamiento de las mujeres, sobre la sororidad, o incluso sobre la corresponsabilidad. No es nada original y, sin embargo, es necesario porque nuestro futuro pasa por la igualdad.

Hace un año, tras el histórico 8 de Marzo , publiqué en este mismo medio el artículo “ Nueva Era para la Igualdad ”, un grito a la complicidad de la sociedad para que igualdades y desigualdades no desparecieran de la actualidad una vez pasado el 8 de marzo. Porque sabemos de sobra que si algo no se comunica no existe, y por lo tanto se invisibiliza, y las mujeres no podíamos permitirnos que la visibilización de nuestra lucha quedara oculta para la agenda mediática.

La realidad del deseo que expresé en aquel momento es agridulce. Es cierto que esa “nueva Era” que comenzamos a dibujar hace un año  se ha mantenido con alguna repercusión mediática pero solo en momentos puntuales. Desde las instituciones, unas más que otras, hemos desarrollado el relato de la defensa de la igualdad entre las personas. Este año, se han multiplicado los premios, las distinciones, las acciones. Fuimos noticia por el Consejo de Ministras, por el gobierno feminista. Hemos aumentado los referentes femeninos en lugares que antaño estaban incluso vetados, pero cuando sigue siendo noticia que en la Comunitat Valenciana tengamos dos rectoras en nuestras universidades es porque todavía queda demasiado camino por recorrer.

Y ese camino hacia un futuro feminista, amenazado por los partidos involucionistas y la testosterona de sus dirigentes masculinos, lo debemos recorrer juntas. Hace unas semanas mientras releía “Todos deberíamos ser feministas” , de la autora Chimamanda Ngozi, y quizás por la alerta antiinvolucionista del momento me llamó la atención su afirmación de que “hay hombres que se sienten amenazados por la idea del feminismo”. ¿Alguien concibe  que una persona se sienta amenazada la igualdad? No puede entenderse en términos democráticos porque ¿cómo podemos decir que vivimos en una sociedad democrática si la mitad de la población vive en condiciones de desigualdad? No es aceptable pero sí se ha convertido en una reflexión real si una observa al “tripartito de la testosterona” porque es más que real que tres ‘líderes’ políticos de derechas han decidido agitar sin pudor la bandera del machismo y hacer apología del patriarcado para tratar de mantener sus privilegios frente a las mujeres.

Y ante ese rechazo que sienten desde la derecha por la igualdad han traído al presente debates del pasado. Y frente a la amenaza de la involución no hay más receta que seguir caminando juntas hacia la igualdad. No es la suerte la que provoca los cambios y los avances, son las acciones decididas de la sociedad y la educación en valores las que propician mejoras sociales y los gobiernos progresistas los que apuestan por ellos. Y esa debe ser nuestra lucha en estos momentos: seguir trabajando para que los avances del feminismo sean imparables porque la plena igualdad es un objetivo irrenunciable. No podemos parar nuestras conquistas para responder a las provocaciones. Es tiempo de mujeres, es tiempo de seguir conquistando nuestro futuro; un futuro que será feminista porque no hay futuro posible sin igualdad.

Cuando hace un año pedía “Hagámoslo entre todos, mantengamos el anhelo de la igualdad como tema de actualidad y todos, hombres y mujeres conseguiremos conjuntamente que este 8 de marzo de 2018 sea por fin el año 1 de una nueva Era” no imaginaba que un año después volverían a la agenda mediática debates ya superados como reacción del patriarcado a nuestros avances hacia una sociedad más igualitaria y, por tanto, más democrática. Pero un año después copan titulares.

Nosotras coparemos las calles porque hoy somos más las personas que trabajamos por la igualdad. Un año después nos sobran las razones para salir a la calle el 8 Marzo, nos faltan batallas por ganar y derechos por conquistar. El tripartito de la testosterona quiere regresar al pasado, la ciudadanía quiere conquistar el futuro desde este mismo presente. Es nuestro momento, es el momento de las mujeres.

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Las diputaciones son el salvavidas de la acción política de los municipios

En 170 años de existencia nunca se había puesto tan en entredicho la pervivencia de las instituciones provinciales. Al menos no en la Comunidad Valenciana.  Llevamos años intercambiando criterios sobre la conveniencia o no de su eliminación, mantenimiento, modernización, vaciado… y curiosamente pocas veces hemos preguntado directamente a los entes para los que las diputaciones desarrollan su trabajo, los ayuntamientos.

La diversidad interna de los partidos políticos (no solo en el PSOE) se ejemplifica también en esta materia, no conozco una formación en la que todos sus miembros estén de acuerdo en una u otra posición. En mi partido tampoco. El debate se ha abierto ahora de forma más profunda debido en gran parte a la mala praxis que el PP ha ejemplarizado en los entes provinciales y, claro, demonizar es la postura más fácil, pero a nadie se le ocurriría plantear la desaparición de, por ejemplo, la Generalitat Valenciana a pesar de que la gestión en los años de gobierno de Zaplana, Camps y Fabra no distó mucho de la del ex presidente de la Diputación Alfonso Rus. La institución (provincial) es válida e incluso imprescindible para la acción política de los municipios, es el salvavidas al que se aferran los alcaldes y alcaldesas para poder desarrollar el servicio público que sus limitados medios no les permiten; aquí como en la mayoría de los casos el problema no es la casa, el problema es la gestión que se hace de y en ella. Me decía hace meses el alcalde de una población de poco más de 200 habitantes censados que la Diputación es para ellos el espacio de gestión entre municipios, el asidero al que agarrarse para mantener la prestación de determinados servicios de forma eficaz y eficiente y que su desaparición nos obligaría a la creación de entes similares con formato indefinido quizá incontrolables por su naturaleza. ¿Qué hacemos  con todos esos municipios que no cuentan ni con interventores propios, ni con tesoreros?.

En lo que la mayoría sí coincidimos es en que las Diputaciones responden a un modelo de Estado que hoy ha variado mucho respecto a cómo estaba configurado cuando se crearon las instituciones provinciales. La España de las autonomías mantuvo la estructura provincial acomodándola a una descentralización estatal que todavía hoy está en proceso de culminar, pero que requiere una reforma constitucional que tendremos que abordar en un futuro no muy lejano.

Y en esa modificación de la Carta Magna es donde debemos afrontar y configurar el futuro de nuestras instituciones. De momento las Diputaciones no solo existen, es que por mucho que hagamos declaraciones políticas sobre su inoperancia, ni podemos borrarlas del mapa ni van a dejar de existir.

Hace unos meses se realizó entre los alcaldes/as una encuesta sobre valoración, gestión y utilidad de la institución provincial. Los resultados fueron abrumadores en general pero con el resultado de ciertas preguntas concretas se pueden hacer una idea del resto. Ante la cuestión ¿hasta qué punto es importante para la gestión de su municipio el papel de la Diputación de Valencia como institución pública?, el 92.2% lo calificaron de importante o muy importante y solo un 1.8% de los primeros ediles, dijo que era “poco importante”; la valoración de la Diputación alcanzó un media de 8 (en un abanico de 0 a 10) y cuando se preguntó por si ¿considera que la Diputación de Valencia debería desaparecer?, el 73,9 % de los encuestados dio un “no” rotundo, frente al “sí” del 24,3 % y el 1,8 % del “no sabe no contesta”.

Pero al margen de estos datos,  a los que diariamente pisamos el territorio, aquellos que intentamos que nuestros municipios puedan desarrollar la acción política que sus vecinos y vecinas han elegido, no son solo los alcaldes y alcaldesas los que nos transmiten la intranquilidad por los rifirrafes entre responsables políticos. La conclusión siempre es la misma: a la ciudadanía le importa bien poco quién decide construir un colegio o un centro para menores; no quiere saber de que invirtamos de la mejor manera posible el dinero público (que viene de todos nosotr@s) y nos dejemos de tanto ruido.

Podemos seguir hablando de la desaparición de las Diputaciones, de su modernización, de su vaciado, de acometer reformas sobre las competencias impropias, …. Podemos seguir liando la madeja todo lo que queramos, pero si somos prácticos creo que responderíamos mejor a nuestros representados si nos dedicamos a desarrollar políticas tangibles y sin perder de vista nuestras pretensiones, esperamos a que se plantee la reforma constitucional para debatir sobre el futuro de las Diputaciones. Hoy por hoy siguen siendo el salvavidas de la acción política de los municipios y nuestra obligación es exprimir al máximo las oportunidades que tenemos para mejorar la vida de las personas.

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Recuperar derechos perdidos a través de los Presupuestos

Como mujer de letras siempre busco el relato argumentado para entender y así poder explicar cualquier medida económica que me presentan en cifras. Lo hago cuando estudio la viabilidad para realizar una compra y lo practico para defender o no los presupuestos de una institución. Y hoy, en los prolegómenos de la aprobación de los presupuestos autonómicos y en medio de una –permítanme el calificativo- absurda  polémica sobre los estatales, recuerdo el consejo de un viejo amigo que defensor a ultranza del pragmatismo ante cualquier situación, siempre aboga por plantear la misma pregunta ¿a quién beneficia y a quién perjudica?. El asegura que la respuesta, sea cual sea el objeto que la propicia, es la solución a cualquier duda.

Y puestos ahí, ¿a quién beneficia y/o perjudica la aprobación de los presupuestos?. Tanto en las cuentas autonómicas como en las estatales el partido socialista parte de un acuerdo con otras formaciones políticas de izquierdas para desarrollar la herramienta que define la política a desarrollar durante el año que viene.

En la Comunitat Valenciana, el Consell, formado por PSPV-PSOE y Compromís, y apoyado en les Corts por el grupo Podemos, rubricaron hace días el pacto para “blindar el Estado del Bienestar”  alcanzado.  Cuando hace ya tres años el Consell se puso a elaborar los presupuestos para el 2016, los primeros que redactaba tras casi 20 años de gobiernos del PP,  las bases eran muy distintas.  Partíamos no solo de una situación caótica de las arcas autonómicas, es que las prioridades que se venían aplicando diferian mucho de las necesidades de la ciudadanía.

Todo es mejorable y el camino con la mochila de la deuda sigue siendo angosto, pero en solo tres ejercicios hemos dado cobertura a los dependientes,  hemos dignificado la justicia,  consolidado el sistema de educación y sanidad pública y universal de calidad, una economía competitiva, hemos conseguido que la vivienda sea un derecho para todas las personas,…. Y eso a pesar de que nos hemos encontrado con una oposición férrea de los partidos de la derecha, más interesados en desgastar al gobierno que en trabajar en pro del interés general.  Hemos rescatado a la ciudadanía porque hemos puesto a las personas como prioridad en nuestras acciones.

La respuesta a la cuestión del beneficio /perjuicio de la aprobación de los presupuestos es clara: la aprobación de los presupuestos beneficia a la ciudadanía y perjudica intereses personalistas y objetivos de desgaste; la  disconformidad con las cuentas beneficia a una oposición que prioriza otras políticas y perjudica a la mayoría de la población.

Respecto a los presupuestos estatales la cuenta es muy similar. Partimos de un pacto con Podemos en el que todos tuvimos claro que la ley de presupuestos es la herramienta que define qué modelo de país queremos y su aprobación la vía apropiada para dinamizarlo.  Aunque por supuesto existen otras.

El texto de la alianza habla de “abrir un pacto social y recuperar los derechos perdidos durante los gobiernos de la derecha” y clarifica objetivos y prioridades: poner en el centro de la política a la ciudadanía. ¿Les suena? , esta es la esencia de los gobiernos progresistas, esta es la diana en la que ponemos la mirada, esto es por lo que día a día, persona a persona , pueblo a pueblo, los y las socialistas trabajamos, por el interés general. En el Congreso, al igual que en Les Corts, hay grupos que mantienen diferencias y verbalizan sugerencias sobre el contenido de las cuentas (esos números para los que busco letra), apuntes que seguro aportan en la mayoría de los casos visiones diferentes pero válidas; y en esos escenarios siempre se encontrará al PSOE dispuesto al diálogo, porque en nuestra responsabilidad de gobierno si por algo nos hemos destacado ha sido por aglutinar mayorías y aceptar aquello que mejora nuestras propuestas.

Apuntaba al inicio de este artículo la “inapropiada” polémica en la que se está viendo envuelta la propuesta de Presupuestos del Gobierno Central para el 2019. Aquí, y siempre según mi opinión, las preguntas se mantienen y las respuestas tienen el mismo sujeto: su aprobación beneficia a la ciudadanía y su repulsa favorece a los partidos de derechas y lo más importante, el rechazo a los presupuestos dificulta el desarrollo del Estado del Bienestar.

Los presupuestos para el año 2019 – autonómicos y estatales – proyectan las expectativas que ambos gobiernos desean llevar a cabo, es en la asignación de recursos (los números) donde se hacen realidad las voluntades políticas. Hoy en la Comunitat Valenciana y gracias a las políticas aplicadas por el Consell liderado por Ximo Puig estamos en disposición de seguir mejorando la vida de las personas.

En España, gracias a los presupuestos propuestos por el Gobierno Central liderado por Pedro Sánchez estamos a un paso de devolverle a la ciudadanía los derechos perdidos y consolidar nuevos; de universalizar la enseñanza de cero a tres años; de equiparar los permisos de paternidad; de subir el salario mínimo a 900€; de mejorar la sanidad y las pensiones;  de establecer una fiscalidad más justa;… y ¿quién puede estar en contra de estas propuestas?, pues obviamente quien persigue intereses partidistas /particulares y los prioriza frente al interés general.

No quiero que estas líneas se interpreten como una afrenta a los partidos que no respaldan las propuestas del PSOE, pero no voy a dejar pasar la ocasión de defender estos números con un argumento que para mí es muy válido, cualquier otra opción pasa por dar oxígeno a formaciones políticas que se autodefinen de derechas pero que cada vez extreman más sus posiciones, permitiéndose incluso retar al Estado de derecho utilizando proclamas fascistas en su mítines.

Ya sabemos lo que supone para los españoles que gobierne el PP, ni Ciudadanos ni por supuesto VOX supondrían diferencia sustancial. El resto de partidos hace poco demostraron su capacidad de entendimiento cuando la situación lo requiere, estoy segura de que las oportunidades para seguir trabajando conjuntamente pasan por la voluntad de todos.

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La moción de censura es la respuesta constitucional a una emergencia institucional

La situación nacional  tras la constatación de la culpabilidad del PP en el caso Gürtel ha abierto la mayor crisis de Estado a la que nos hemos enfrentado en los últimos años.

Mi partido ha asumido la responsabilidad que la ciudadanía le otorgó como segunda formación más votada y ha presentado una moción de censura para dar a nuestro país la estabilidad requerida. En cualquier país democrático (civilizado) una sentencia similar tendría consecuencias inmediatas plasmadas en la dimisión del máximo mandatario, pero Mariano Rajoy mantiene su hoja de ruta siempre marcada por la política de inacción y 24 horas después de conocer la sentencia no teníamos ninguna prueba de modificación de postura.

La situación no es fácil pero la presentación de la moción de censura -mecanismo contemplado por la legislación vigente- era una obligación para el PSOE, no podíamos ni queríamos eludir la asunción de la iniciativa política para solucionar  la crisis de Estado ante unos hechos que pasaron de “supuestos” a “certeros”: hubo caja B y la justicia dio por nada creíbles las declaraciones ante la Audiencia Nacional del Presidente del Gobierno. 

A unas horas del debate y votación de la moción de censura quiero desde estas líneas apelar a la responsabilidad compartida de los 350 diputados y diputadas del Congreso y de sus respectivos partidos políticos. Unas formaciones ya han mostrado su adhesión al desalojo del Partido Popular del Gobierno. La postura contraria del PP es entendible e incluso lógica  (no así la de algunos de sus parlamentarios que en más de una ocasión han mostrado pública y privadamente su repulsa a situaciones similares). Las declaraciones de tibieza en el apoyo de otros partidos pueden entrar en la parcela del mal llamado “juego parlamentario”. Pero la posición que más estridentemente resuena es la de la formación de Rivera. Ciudadanos anuncia que deja de apoyar al PP pero pone condiciones severas para respaldar la moción del PSOE. Estamos en lo mismo de siempre: “comparto tu postura… pero poquito”.

La moción de censura es la respuesta constitucional a una emergencia institucional y el PSOE no hubiera cumplido con su obligación si no la hubiera presentado. En pocas horas sabremos si algunos de los actuales parlamentarios representan verdaderamente a la ciudadanía y respetan y trabajan por aquellos que les votaron o simplemente priorizan estrategias electoralistas y a un gobierno corrupto. En pocas horas sabremos quienes eligen honestidad, y quienes eligen bajo cualquier excusa mantener a un partido corrupto en el Gobierno.

El Partido Popular no asume su responsabilidad político–penal pero hay que reconocerle la agilidad que siempre muestra para poner en marcha la maquinaria propagandística para desprestigiar al rival.  Y esta vez no iba a ser menos. Me indigna cómo desde la  ultraderecha se utiliza a periodistas afines –que vergüenza me da compartir profesión con algunos- para crear opinión en contra de la Constitución. Sí, no me he vuelto loca, ¡en contra de la Constitución!, porque no hay definición más acertada para describir la petición de un tal Hermann Tertsch que espera que “si Pedro Sánchez consuma su golpe de Estado, el Ejercito y las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado intervengan para salvaguardar la Democracia y las Libertades”.

No me voy a dirigir a él, no merece tanto honor, pero sí a aquellos que como yo fueron elegidos democráticamente por la ciudadanía para representarlos en las instituciones. No creo que a estas alturas tengamos que explicar la diferencia entre un mecanismo constitucional como la moción de censura y un golpe de Estado, lo que creo es que el PP ha puesto a trabajar su maquinaria más extremista e intenta “contextualizar” las declaraciones de sus representantes “oficiales” con las de los “oficiosos”.

Lo más terrible del caso es que este mismo personaje será el invitado el próximo 7 de junio de la Plataforma en Defensa de la Cruz de Callosa de Segura para impartir una conferencia bajo el título “Resistencia y Dignidad. Memoria y verdad frente a la manipulación sectaria de la historia”. Refugiados bajo el paraguas de la democracia que ellos mismos se ocupan de denostar, continúan adoctrinando en la lucha los viejos roqueros de la dictadura.

La actual crisis está poniendo en entredicho incluso a la propia democracia y a partir de este momento solo existen dos caminos, optar por mantener al  gobierno del Partido Popular sentenciado por la Gürtel o apoyar la moción de censura planteada por el PSOE con el compromiso de la celebración de comicios para que hable la ciudadanía. En este examen tipo test solo aparecen dos respuestas,  dinero negro o legalidad, y no hay opción de “no sabe no contesta”. Los parlamentarios tienen la palabra.

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Sin partido no hay gobiernos, tenemos partido salgamos a ganar los gobiernos

“No t’han parit per a dormir: et pariren per a vetlar en la llarga nit del teu poble (…)”. Hace más de cuatro décadas que se editaba el ‘Llibre de les meravelles’ de Vicent Andrés Estellés que nos regaló algunos de los versos más venerados de la poesía valenciana reciente. Aquel “assumiràs la veu d’un poble” sigue hoy formando parte de la memoria colectiva de la Comunitat Valenciana, y sigue hoy más vigente que nunca.

No tratan estas líneas de politizar los versos de Estellés sino de trasladar que, como en tantos otros momentos de nuestra historia reciente, es necesario tomar conciencia de la función que tenemos como representantes públicos y como militantes de un partido político, de nuestro deber de ‘velar a nuestro pueblo’ y de nuestra obligación de no dormirnos al calor de impostadas batallas diálecticas.

Hace apenas unos días mi partido finalizaba el proceso de renovación de los órganos internos con la elección de las nuevas direcciones locales. Han sido meses apasionantes – de profundo debate ideológico y de modelo de partido- que nos han permitido sentar las bases de un proyecto político de izquierdas, feminista, federalista… Y de un partido más transparente y abierto a la sociedad. Y con el partido renovado es momento de ponerlo a trabajar. Lo defiendo en cada encuentro con la militancia en el que participo como Secretaria General Provincial: sin partido no hay gobiernos, y al partido le quedan 24 meses de intenso para revalidar la Presidencia de la Generalitat, mejorar los resultados de cada Ayuntamiento y lograr el Gobierno de España.

Las instituciones gobernadas por el PSPV-PSOE están haciendo bien su trabajo, que es velar por mejorar la vida de la ciudadanía, optimizar la prestación de servicios, la atención social, la protección medioambiental, la recuperación de la memoria democrática, la defensa de la igualdad, la gestión económica, la educación pública… Desde las instituciones estamos cumpliendo con nuestro deber. Y ahora debemos cumplir con nuestro deber desde el partido.

Es momento dejar atrás las confrontaciones, de intentar conseguir con la letra pequeña lo que no fuimos capaces de defender o aprobar en los congresos. Porque haciendo trampas al solitario en nada ayudamos a la ciudadanía. Las socialistas y los socialistas podemos decir con orgullo que hemos cerrado la renovación de nuestro partido como un ejemplo de participación interna, como un ejemplo de democracia para el resto de formaciones políticas. Y la democracia implica competir por ganar la confianza del electorado, pero también aceptar desde la lealtad los resultados logrados.

Hemos sido un ejemplo político y en los próximos meses debemos seguir siéndolo porque solo así lograremos la victoria en las próximas elecciones. Tenemos los mejores documentos políticos para ganar en 2019 la confianza de la ciudadanía y las mejores direcciones políticas para hacer llegar nuestro proyecto a cada rincón de la Provincia y de la Comunitat Valenciana.

Y a eso debemos dedicar todos nuestros esfuerzos: a lograr la confianza mayoritaria de la ciudadanía en las elecciones locales y autonómicas. A revalidar y mejorar el respaldo a nuestros alcaldes y alcaldesas, afianzar a Ximo Puig en la Presidencia de la Generalitat y  a trabajar sin descanso para que en las próximas elecciones generales Pedro Sánchez sea el próximo Presidente del Gobierno. Porque la Comunitat Valenciana necesita un gobierno socialista que acabe con la infrafinanciacón, porque nuestros alcaldes y alcaldesas necesitan un Presidente del Gobierno socialista que defienda el municipalismo. No habrá mejora para los valenciano y valencianas sin el PSOE en la Moncloa, y no habrá PSOE en la Moncloa sin una Comunitat Valenciana que respalde plenamente nuestro proyecto federal.

Nos esperan meses de mucho trabajo para construir desde nuestro partido esa conciencia de que “no s’és res si no s’és poble”. Y los socialistas no seremos nada si no somos capaces de salir a la calle a escuchar las demandas ciudadanas, si no somos capaces de decir como socialistas a la ciudadanía que nuestro proyecto es el único que peleará por su bienestar, el que defiende y representa sus necesidades y reivindicaciones, el que trabaja por construir una Comunitat Valenciana y un Estado que cuida a las personas, que lucha contra el machismo, que garantiza pensiones dignas, sanidad y educación pública. Ese es nuestro reto. Es el momento de que el partido trabaje para ganar la confianza ciudadana mayoritaria el próximo año. Las valencianas y valencianos nos esperan y no podemos fallarles.

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Ayuntamientos, memoria y retos

Este día 3 de abril se cumplen treinta y nueve años de la celebración de las primeras elecciones municipales de las que nacieron los ayuntamientos democráticos una vez restablecidas las libertades en nuestro país y tras ser aprobada la Constitución en 1978. Comenzaba la construcción del pilar más sólido del sistema democrático; el más próximo a las ciudadanas y ciudadanos, el pilar que hizo posible el cambio en todas las instituciones del Estado y que alumbrando una nueva organización territorial tomó cuerpo pocos años después en la realidad autonómica de una España plural y diversa que recuperaba las señas de identidad y las instituciones de autogobierno.

La memoria es hija de la historia y hermana del corazón; y desde esa perspectiva es justo que hagamos memoria de agradecimiento y reconocimiento a todos los concejales y concejalas que, con mucha precariedad, pero desde el compromiso con la sociedad que les otorgó su confianza, una enorme imaginación por construir esa nueva realidad que abría de par en par las puestas al municipalismo democrático y la ilusión por cumplir el pacto tácito establecido entre el movimiento ciudadano y los partidos políticos que establecía nuevas formas de abordar la gestión de los servicios básicos, nuevos derechos ciudadanos en la participación en las decisiones municipales y nuevas políticas sociales y sectoriales que dieran satisfacción eficaz a las necesidades reales a las justas demandas de la sociedad local y, en el ámbito valenciano, contribuir desde los acuerdos municipales a la aprobación de nuestro Estatuto de Autonomía y la recuperación de la Generalitat Valenciana.

De aquella gestión de las primeras corporaciones locales democráticas ha quedado una huella imborrable que, sin duda, han orientado la evolución de los ayuntamientos hasta su actual configuración que, en otro contexto político, económico y social aborda nuevos retos que han de ahondar en nuevas prácticas e instrumentos de participación efectiva, un nuevo marco competencial, una profundización de la autonomía y de la capacidad de autoorganización de los entes locales y una financiación justa y suficiente para que todo ello sea posible y se garantice, además, la prestación de los servicios necesarios que demanda una sociedad compleja que ya habita una ciudad distinta; más cosmopolita y abierta, pero en la que también se manifiesta con toda su crudeza la precariedad económica, la desigualdad social y la discriminación social.

Por eso nuestro el reconocimiento que hoy manifestamos se extiende más allá de una conmemoración formal o un apunte histórico. Iniciamos hoy un año de trabajo en el que vamos a poner en valor la recuperación de la memoria democrática local; pero fundamentalmente vamos a crear los espacios de reflexión y debate del que surjan propuestas que den respuesta a los retos del nuevo municipalismo democrático que pasan por dar contenido real a conceptos hoy devaluados, como sostenibilidad, transparencia o buen gobierno, y al propio tiempo impulsar una nueva agenda de innovaciones democráticas y de regeneración donde la integridad institucional, los códigos éticos y de conducta y el control ciudadano sean la norma.

En los últimos años de gobierno del PP se han producido verdaderos atentados al principio de autonomía local consagrado en la Carta Local Europea, a la necesaria suficiencia financiera imponiendo a los entes locales la Larsal que, no solo ha conculcado esos principios, sino que ha situado a los ayuntamientos como instituciones a merced del Gobierno y de su visión exclusivamente economicista en detrimento de su consideración constitucional como tercer pilar del Estado.

Es necesario, en estos momentos, en los que de manera tramposa el Gobierno del PP, ante la incapacidad de aprobar en tiempo los Presupuestos para 2018, ha tenido que hacer de la necesidad virtud, y por la vía de urgencia aprobar un Real Decreto Ley para permitir que los Ayuntamientos puedan invertir el superávit del 2017; exigir al Gobierno que cumpla con los ayuntamientos, adoptando las medidas necesarias para materializar el compromiso adquirido con la FEMP en la reinversión del superávit, de manera que permita hacer frente a los derechos y necesidades de los vecinos y vecinas. Tras la aprobación de este Decreto los ayuntamientos españoles van a seguir teniendo difícil hacer política para las personas.

Comenzamos pues este año municipalista que concluirá con la celebración del cuarenta aniversario reivindicando la garantía de la autonomía local efectiva que consagra nuestra Constitución, la articulación legal del marco competencial y los recursos suficientes para llevar a cabo los programas, medidas y servicios públicos que se necesitan para defender el Estado del Bienestar que los ayuntamientos han contribuido a construir de manera eficaz.

Somos un partido municipalista desde sus orígenes y este es nuestro compromiso como socialistas; trabajar con los electos locales y los colectivos ciudadanos para recuperar e impulsar la centralidad de los entes locales en la profundización de la democracia radical, crear espacios de diálogo para la formulación de un nuevo modelo territorial en el proceso necesario de reforma de la Constitución y contribuir desde la base en el fortalecimiento de las instituciones de autogobierno de la Comunidad Valenciana.

Convencidos de que la proximidad es un valor en el mundo de la globalidad, manteniendo el compromiso que animó y anima a los más de quince mil concejales y concejalas socialistas que desde 1979 conformaron y conforman los ayuntamientos de la provincia de València y conscientes del reto que supone concurrir a las próximas elecciones municipales de 2019 con un proyecto sólido; abordamos este año de trabajo con la esperanza de redescubrir y articular las potencialidades del mundo local.

(*) La imagen que ilustra esta entrada ha sido publicada por El País

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El primer 28 de marzo del resto de la historia

“Para la Libertad, sangro, lucho, pervivo (…)”, Miguel Hernández murió un 28 de marzo pero su lucha por la libertad pervive en la memoria colectiva. Seguramente le debamos a Serrat la universalización del poema “Para la Libertad”, y aquella voz rota que suena insistente “Porque soy como el árbol talado, que retoño: aún tengo la vida”.

Muchos hombres y mujeres quedaron como Hernández en el camino. No se fueron, se los llevaron. Murieron pero tienen en nosotros la vida que les robaron. Y este 28 de marzo (fecha coincidente con la muerte del poeta) la Comunitat Valenciana recuerda y homenajea a todas las víctimas de la guerra civil y la dictadura.

La aprobación de la Ley  de la Memoria Democrática y por la Convivencia de la Comunitat Valenciana el pasado noviembre, facilita mucho la acción política destinada por fin a asumir y comenzar a saldar la deuda que los valencianos tenemos contraída y no saldada con quienes lucharon por la libertad y la democracia, con quienes lo dieron todo por mantener la legalidad de la República y han sido durante tantos años olvidados.

Hoy es el primer 28 de marzo del resto de la historia de esta Comunitat, porque por fin tenemos gracias a la aprobación de la Ley, gracias a la voluntad y acción del Consell, un día de recuerdo y homenaje. Y gracias por supuesto a todos esos hombres y mujeres que durante años han trabajado incansablemente para que nuestros héroes no cayeran en el olvido, para que pudiéramos rescatar la verdad de la historia. Gracias a ellos estamos completando la Memoria de los valencianos, gracias a ellos podemos empezar a pagar nuestra deuda.

 No me gusta hablar de celebraciones cuando el objeto del “evento” no anima a ello. Ni siquiera de conmemoración. Parece que todos los términos designados por el lenguaje van  dirigidos a sucumbir en ambiente festivo, aun así sirva este artículo como particular homenaje a todas esas personas que en su momento pagaron muy caro la defensa de los valores que yo hoy represento. Sin ellos seguramente nuestro país no sería el mismo. Sin ellos quizá hoy yo no pudiera escribir estas líneas.

Nueva era para la igualdad

Reflexionar sobre el tema de actualidad de cada semana te asegura sin duda un número importante de lectores, o al menos un mínimo de entradas “virtuales”  que apuntan interés, pero al mismo tiempo nadie te asegura que ni siquiera con la lectura se percate el lector de tu aportación por ese hartazgo inevitable que satura las mentes cuando todo gira alrededor de un mismo tema. Por eso cuando la pasada semana la actualidad marcada por todos los medios de comunicación apuntaba hacia las movilizaciones con motivo del Día de la Mujer, no consideré siquiera ponerme cara al ordenador para compartir con ustedes mis impresiones.

Compartir reivindicaciones, demandar la igualdad real, apoyar la visibilización del “si las mujeres paramos el mundo se para” tiene desde mi modesta opinión, mucho más recorrido como para concentrarlo en una semana al año. Seguramente sea el 2018 el año 1 de una nueva era, ojalá…. Creo que no solo las mujeres españolas se han unido en un grito unánime para que así sea, creo que por fin los hombres resistentes a la realidad, son conscientes de que la sociedad española no puede seguir avanzando con el  51% de la población en continua lucha por sus derechos. La igualdad real por la que tod@s hemos convertido el Día de la Mujer en la Semana de la Mujer no puede quedar enmarcada solo en esos días de intensas acciones, exposiciones, mesas redondas, entrevistas, biografías y portadas calcadas en la prensa escrita. Hemos de ir más allá y esa es la intención fundamental de este artículo. La sociedad y sobre todo los medios de comunicación son los principales actores de este objetivo y mi alma de periodista sabe que no es sencillo pero nunca imposible.

Las buenas noticias no son noticias, me enseñaron en la facultad, pero quizá si entre todos hacemos un esfuerzo durante muchos más días, más semanas, seremos capaces de mantener el interés social en los frenos y/o avances en igualdad.  Hay que informar de las injusticias, de aquellos casos fragrantes de desigualdad, por supuesto, pero desde estas líneas ruego complicidad para que también los avances y las singularidades sean motivo suficiente para su inclusión en la información periodística.

En ese 51% de la población que somos las mujeres hay grandes protagonistas en todos los sectores de la sociedad. Personas que destacan o no por su trabajo, su vida, su biografía, su esfuerzo,…. y perfectas para convertirse en referentes sociales no solo por un día, por una semana, referentes para niños y niñas, adolescentes, adultos que aun sabiendo inconscientemente de su existencia no encuentran sus historias cuando consultan la información – en cualquiera de sus modalidades-. Hay mujeres que no son objeto de atención para un guion de cine, libreto de una obra teatral o desarrollo literario de una novela y sin embargo esconden tras ellas una riqueza infinita que transmitir.

Hagámoslo entre todos, mantengamos el anhelo de la igualdad como tema de actualidad y todos, hombres y mujeres conseguiremos conjuntamente que este 8 de marzo de 2018 sea por fin el año 1 de una nueva Era.

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La credibilidad de la política y l@s polític@s

Leía estos días en prensa (no recuerdo si digital o papel) a una empresaria de relativo éxito advertir de la peligrosidad de la desconfianza ciudadana en nuestro sistema democrático, más concretamente en el poder político y el judicial. Creo que no debo tener muchas más cosas en común con ella, pero en esto estoy de acuerdo (de 1 al 10 casi el 9,5).

Y esa desconfianza en la política, que es donde yo tengo algo que decir y mucho que hacer, está basada en muchos factores. El más llamativo por lo mucho que ha sacudido nuestro sistema institucional quizá sea la corrupción, pero no es el único. Aquello de “el PSOE arrasa cuando es el PSOE” parece frase sacada de argumentario pero si lo fuera es el término más acertado para definir posturas que bien podrían resumirse en la coherencia entre lo que uno dice y lo que hace, en decir PSOE y hacer PSOE . Miren, cuando una formación política responde a las expectativas creadas, cuando cumple la palabra dada, siempre obtienen el respaldo de su electorado, fidelizan su apoyo y crecen por la inercia del respeto y la credibilidad. Y en esto es en lo que el PSOE y por supuesto también el PSPV como parte de él, lleva trabajando el último año, en ser PSOE.

Toda esta reflexión viene a razón de las primarias orgánicas (fíjense que digo orgánicas) que celebramos estas semanas en el PSOE. También en esto, en las primarias orgánicas, se trata de hacer lo que uno ha dicho que va a hacer. Porque cuando un partido aprueba normativas para posibilitar la concurrencia de candidaturas para que la militancia elija de forma directa a sus representantes, no le encuentro sentido a la interpretación torticera de enfrentamientos. La utilización incluso de lenguaje bélico revela un temor que me parece del todo inapropiado para quienes fueron participes de la aprobación de la norma, al igual que para aquellos que optaron por otras opciones pero juraron asumir la victoria de la mayoría como suya.

Las primarias son la expresión máxima de la democracia interna de mi partido, así lo entiendo yo. Celebramos unas primarias para reelegir a Pedro Sánchez SG del PSOE, a Ximo Puig SG del PSPV, y yo fui elegida SG del PSPV de la provincia. Tres procesos internos, tres elecciones primarias, varios candidatos, tres Secretari@s Generales. Y ahora toca renovar las estructuras comarcales, ¿dónde está el enfrentamiento, batalla, guerra? ¿Ejercer el derecho al voto es ir a una contienda o ejercer la democracia?

De las catorce secretarías generales que van a ser elegidas en los próximos días, no en todas se van a celebrar primarias. En algunas comarcas solo un/una militante ha oficializado su intención de capitanear la dirección comarcal en los próximos cuatro años. En otras sí. Dos, tres, y hasta cuatro compañer@s han dado un paso al frente en alguna comarca convencidos de tener la mejor propuesta para el funcionamiento del partido en sus “demarcaciones”. ¿Sabéis qué? Les honra la intención de hacer de este un partido mejor, porque quiero pensar que ese es el objetivo: enriquecimiento político del PSPV en sus estructuras comarcales, democratización, debate, propuestas, decisiones compartidas,…. y nunca batalla, enfrentamiento, discrepancia… Las primarias son la ocasión de hacer más partido, de renovar ideas, equipos, de movilización electoral y de reconexión social.

Como Secretaria General del PSPV de la Provincia de València mi obligación es facilitar la celebración de las primarias allí donde se convoquen. En ello estoy, y nunca expresar mis preferencias por una y otra opción, ni en la comarca en la que milito ni en cualquier otra. Esa es mi responsabilidad como SG, aunque obviamente tengo mis candidat@s, compañeros y compañeras a las que considero más idóneas para liderar nuestra comarcas frente a otros proyectos, aunque esto contraste con posicionamientos individuales de otr@s compañer@s que no parecen conocer el significado del término imparcialidad.

Dicho esto, volviendo a la necesidad de credibilidad en la política defendida al inicio de este artículo, he de decir que hoy volveríamos a cometer los errores del pasado si no defendiéramos la convocatoria y celebración de primarias. ¿Cómo nos va a creer la ciudadanía si a la primera ocasión que tenemos nos desdecimos de nuestras promesas?. Yo defendí que las primarias son el mejor proceso para la elección de representantes, lo sigo defendiendo y trabajaré para que se mantenga.

Hay compañer@s con los que coincidí desde el minuto uno en la defensa de muchas de las premisas que hoy forman este nuevo PSOE que elige a sus representante por primarias directas; que facilitó la presentación de candidaturas bajando el listón del tanto por ciento de avales del 20 al 3%; que se formó a partir del voto individual, libre y secreto de cada uno de nosotr@s. Ahí nos encontramos muchos pero no todos. No coincidí con quienes eligieron otras opciones pero luego asumieron (no sé si de forma firme o a regañadientes) los resultados de las mayorías, pero ahí queda. La valentía también forma parte de la credibilidad por eso sería aconsejable que cada uno defendiera ahora aquello que ha venido defendiendo en el año de transformación de nuestro partido , que cada uno defienda sus posiciones con firmeza y nunca busquen esconder su pasado y venderse como el adalid de aquello en lo que no defendieron nunca porque su credibilidad bajará a mínimos.

Y si baja la credibilidad de un militante o cargo público de nuestro partido, se reduce nuestra credibilidad como partido entre la ciudadanía. Y ese es un riesgo que no nos podemos permitir: somos socialistas para defender con valentía nuestros valores y decisiones, y eso pasa también por defender nuestro proyecto con claridad ante nuestra militancia, un proyecto formado por decisiones pasadas y propuestas futuras.

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